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Alejandro Korn: una imagen de la Libertad Creadora

La "libertad creadora" de la que nos habló Alejandro Korn es una tendencia, una dirección, un movimiento que desde el fondo de la pura animalidad asciende hacia las cimas de lo humano, las lejanas metas de nuestra ventura. Ella se identifica con el duro trabajo de ser hombre, con el esfuerzo de la libertad moral trabada en un cuerpo a cuerpo con la necesidad: algunas veces cae pero se recobra de inmediato. En este largo camino, la libertad ha conquistado algo; pero está dispuesta a ganarlo todo, a vencer definitivamente la necesidad, las fuertes sombras de la noche animal y del pasado prehistórico, el capricho de las circunstancias, el loco vaivén de las pasiones. La libertad, afirma Korn, conducirá algún día a la libertad total.

Tapa de la obra Pero este notable filósofo argentino que leía a los místicos y escribió poemas, que reflexionó sobre la libertad permaneciendo fiel a la razón kantiana y sus prudencias, no pudo esconder del todo la herida que en un costado le hizo el misterio. Su ironía apenas ocultaba el ardor de los interrogantes últimos. El anciano socialista osciló, toda su vida, entre una actitud que entiende la libertad como acción decidida y otra que la concibe como renuncia a la acción, entre la valoración del luchador que penetra en el mundo blandiendo su arma y con un grito de guerra, y la de aquel que recoge la guerra en sus entrañas y se retira del mundo. El mismo había señalado la alternativa: Leonardo da Vinci o Francisco de Asís. Lo que equivalía a decir: aquel que descubre la libertad en un activismo lúcido y vital, o el que asciende a ella por las vías de la contemplación ascética. La libertad se confunde con el movimiento de nuestra mano, o bien radica en el movimiento silencioso que rodea a la quietud de nuestra mano. El filósofo se decidió por Leonardo y por Fausto: Am Anfang war die Tat. Esta opción está en su palabra escrita: más que el asceta, figura religiosa de la renuncia, prefirió el apóstol, figura religiosa de la acción. Pero en sus poemas, en la soledad, en su ironía, en las entrelíneas de sus ensayos, se advierte que el Poverrello de Asís fue el predilecto de su corazón, que las palabras del místico Eckhart resonaron más hondamente en él que las del fausto y que la "libertad creadora" también puede ser entendida como la divisa mundana de quien no cuenta demasiado con el mundo.

 

Extraído del artículo "Tres imágenes de la Libertad Creadora: Korn, Rouges, Fantone"
Autor Víctor Massuh